Publicado por Prensa Española en marzo de 1969, dentro de la colección Los Tres Dados.
266 páginas (ADE).
Salvador García de Pruneda y Ledesma nace en Madrid, el 7 de octubre de 1912. A los tres años marcha a Ceuta, donde ve, por vez primera, el mar, el mar del Estrecho. En 1918 su familia se instala en Guadalajara, en cuyo Instituto de segunda enseñanza cursa el bachillerato, interrumpido por un año de estudios en Francia, en la Turena. De 1928 a 1933 cursa en la Universidad de Madrid Derecho y Filosofía y Letras. Es discípulo, entre otros, de Gómez Moreno y Sánchez Albornoz. Marcha a Inglaterra pensionado en 1933, donde es profesor de español en Mill Hill School. Vuelto a España en 1935, el 18 de julio toma parte en la defensa del cuartel de la Montaña y combate, más tarde, en la guerra de España, al final de la cual cae gravemente herido.
Profesor adjunto de Derecho internacional privado en la Universidad de Madrid, cátedra del profesor Yanguas Messía, ingresa en 1943 en la carrera diplomática. Agregado cultural en París en 1944, primer secretario en Oslo en 1950, consejero en Bonn en 1954, en 1959 vuelve a España como director de Europa en el Ministerio de Asuntos Exteriores. En 1960 es cónsul general en Tetuán y en 1965 embajador en Túnez, de donde vuelve a España en 1968.
Escritor tardío, en 1961 publica su primer libro, “La soledad de Alcuneza”, de la que se hacen tres ediciones, y en 1963 “La encrucijada de Carabanchel”, que obtiene ese año el premio nacional de Literatura Miguel de Cervantes. En 1968 aparece en París la traducción francesa de esta novela bajo el título “Le carrefour de Carabanchel”, que la editorial de Barcelona “Círculo de Lectores” acaba de incluir en su catálogo.
“La puerta falsa” es el conflicto entre el ideal de vida de un aristócrata andaluz, anclado espiritualmente en el antiguo régimen, el anterior a las Cortes de Cádiz, y la época que le ha tocado vivir, el siglo XX. La Andalucía baja, con caballos, con toros, con ventas y con cafés de cante, sacudida por el viento de Levante, erizada de cipreses, bañada por el mar azul, es el escenario sobre el que la figura del protagonista, don Gaspar, se yergue trágica, anacrónica y triste.


