miércoles, 3 de febrero de 2021

Este-Oeste (José Antonio Giménez Arnau)

 


Publicado por Destino en marzo de 1961. Número 195 de la colección Áncora y Delfín.
689 páginas (ADE).

José Antonio Giménez-Arnau nació en el año 1912, en Laredo. Como periodista recorre Europa en el dramático 1939, y escribe su primera novela, «Línea Siegfried», a la que siguen «El Puente», y en Buenos Aires «La Colmena» y «La hija de Jano». De vuelta a Europa aparecen nuevas obras, la primera «De pantalón largo», que obtiene el Premio Nacional de Literatura Miguel de Cervantes. Publica en seguida «Luna llena», donde se plantea una crítica situación matrimonial con admirable originalidad y penetración psicológica, y a continuación «El canto del gallo», obra llevada al cine, en la que Giménez-Arnau se enfrenta con el problema de la desesperanza y la cobardía de un sacerdote, y «La tierra prometida», cuyo tema no es menos apasionante: la vida de los exilados frente al recuerdo de la patria.

«Este-Oeste» es una novela de excepcional y actualísima palpitación, que desarrolla un conflicto que no sólo es de orden mundial, sino que afecta también a la conciencia de cada hombre.

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Novela-río que recoge una crónica de casi veinte años, desde el final de la Guerra civil española (1939); crónica de los acontecimientos mundiales tal como se vieron reflejados en España y más concretamente, en una familia del bando vencedor en aquella guerra.

Familia entendida en sentido amplio, los más cercanos y los alejados, los amigos, los socios, los contertulios, los negocios, más o menos limpios, la política, la diplomacia, la Bolsa, las “amigas”, el clero, los deportes...

A pesar de sus casi 700 páginas la novela es muy amena, a mi modo de ver, por la gran cantidad de sucesos y personajes que en ella discurren, mostrando su evolución personal y política; además sirve de repaso de la historia de aquellos años.

miércoles, 27 de enero de 2021

La muela en la boca ajena (Matthew Finch)

 


Publicado por Taurus en diciembre de 1955. Número 13 de la colección El Club de la Sonrisa.
Título original: Dentist in the chair.
Versión española: Eloísa Castellano de la Puente.
108 páginas (ADE).

En este libro —dulce venganza del autor— seguimos al embrión del odontólogo a lo largo de cinco penosos años de carrera, que corona al poner en su puerta una brillante placa de cobre.

El autor es ahora un experto odontólogo, artífice en el manejo del torno y de los alicates, pero hubo una época en que fué estudiante como los demás. En este libro se describen los trances jocosos por los que pasa un grupo de estudiantes, durante el aprendizaje, a costa de sudores y apuros, del poco atrayente arte de sacar muelas.

Los estudiantes suelen ser impulsivos, irresponsables e irreverentes. Los de Medicina, sobre todos, tienen un gran sentido del humor, buscan el ridículo donde se oculta y saben encontrar situaciones divertidas en sus desagradables y sangrientas prácticas. Las historias que se relatan en este libro tienen un marcado sabor estudiantil y todo el relato está salpicado de anécdotas y de situaciones hilarantes. El lector encontrará aquí algo fuera de lo corriente: una historia divertidísima acerca del tema más aburrido que se pueda imaginar.


jueves, 21 de enero de 2021

Los platillos volantes y los dioses (John Michell)

 


Publicado por Pomaire en 1968.
Título original: The flying saucer vision.
Traducido del inglés por Antonio Ribera.
187 páginas (ADE).

John Michell intenta probar en este libro que los llamados Platillos Volantes —ONIS, para los expertos— han acompañado al hombre a lo largo de toda su historia. Más aún, que las principales etapas culturales de la humanidad han nacido bajo el estímulo directo de seres extraterrestres. Egipto y Caldea, Grecia y la India, las civilizaciones precolombinas de México, Perú y Centroamérica, China y Europa, ocultan pruebas, extrañamente similares entre sí, de que los «dioses blancos voladores» las visitaron y las impulsaron por la ruta de la superación y el progreso hacia un estado de conciencia y de técnica más elevado. Con un asombroso conocimiento de las mitologías, leyendas y tradiciones, Michell procede a relatarlas, a compararlas y a extraer conclusiones que resultan luminosas para el conocimiento de la historia y para la comprensión del apasionante fenómeno de los Platillos Volantes.

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Una interpretación del fenómeno de los platillos volantes como actualización de los temas intemporales de la mitología y el folklore. En la línea de la tesis defendida por Jacques Vallee en su Pasaporte a Magonia.


jueves, 14 de enero de 2021

El rey y Mary Pepi (Oscar Pin)

 


Publicado por Editorial Cremades en 1956. Número 1 de la colección Buenas Noticias.
157 páginas (ADE).

El romance del rey Guillermo con la plebeya Mary Pepi sirve de excusa para conocer el discurrir diario del reinado de aquél; las audiencias, conspiraciones, asechanzas de espías, conflictos internacionales, disputas palaciegas, operaciones quirúrgicas a vida o muerte, etc., se suceden de la manera más disparatada.

A este relato, como es costumbre en esta colección, se añade una antología de 15 columnas humorísticas breves. Para mi gusto de muchísimo más interés.

Fernando Perdiguero Pérez (Madrid, 1929-2014). Hijo del humorista del mismo nombre. Era un niño cuando publicó su primer escrito, hacia 1946. Después haría de su afortunado seudónimo, «Oscar Pin», uno de los más conocidos del semanario «La Codorniz». También empleó la firma de «Don Fernando», principalmente en su faceta de crítico televisivo.

Perdiguero, ingeniero industrial de profesión, ha cultivado su vena humorística en varias novelas, desde «Cuando no hay guerra da gusto» (1953) a «Devuélveme mi Visa, nena» (1997).


martes, 5 de enero de 2021

La turbia corriente (Manuel Casado Nieto)

 


Publicado por Destino en abril de 1969. Número 322 de la colección Áncora y Delfín.
163 páginas (ADE).

Manuel Casado Nieto, sin merma de su intensa dedicación jurídica, se consagró desde muy joven a la creación literaria, en la que ha sobresalido tanto en lengua castellana como en lengua gallega.

«La turbia corriente» transcurre en los meses turbulentos que precedieron a nuestra guerra civil, cuando la violencia de las pasiones y las actitudes desemboca en múltiples situaciones de confusión y hasta de absurdidad. La acción se centra en Suevia, una capital de provincia que, súbitamente, de inmóvil y apática, ha devenido bullente y convulsa; un fenómeno que en la pequeña ciudad muy pocos entienden en sus causas últimas y en la extensión de su alcance, y cuyo desenlace parece imprevisible aun para los más perspicaces.

Bajo este fondo, la Audiencia de la ciudad actúa como un crisol, al que llegan, en agitado tropel, los destemplados acontecimientos de la calle. El joven fiscal César López Andrade, imbuido de ilusiones jurídicas, acaso personifique de alguna manera el fracaso —al menos inmediato— del sentido de la convivencia civilizada en las situaciones trágicamente cruciales de los pueblos. Todos los tipos de la novela se manifiestan vivazmente, como seres reales, como expresión, cada uno, de un distinto y peculiar enfoque de la realidad social circundante. El trasfondo socio-humano se acusa con trazos de broncos o finos perfiles, pero siempre sugerentes y sagaces.

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La ciudad donde se desarrolla la acción de esta novela es seguramente Orense, donde Calvo Sotelo obtuvo su acta de diputado. Suevia es un término romántico para referirse a Galicia (la patria de los suevos).


jueves, 31 de diciembre de 2020

Dos pequeños ejemplares (Randal Lemoine)

 


Publicado por Taurus en junio de 1956. Número 20 de la colección El Club de la Sonrisa.
Título original: Ces chers petits.
Versión española: Miguel de Salabert.
178 páginas (ADE).

A los nombres de Robert Lamoureux, Arthur Conte, Jean-Paul Lacroix, se une ahora el de Randal Lemoine. Cuatro escritores que, con algún otro, constituyen hoy la plana mayor del humorismo francés, un humorismo de gran altura.

Randal Lemoine, escondido en esta extraordinaria novela bajo el nombre de Francisco Chantour, sucesivamente músico, buscador de oro en La Guayana, domador de caballos salvajes en Chile, dragón motorizado, vendedor de fincas, poeta y otras muchas cosas más, ha llevado últimamente su peripecia vital a dos aventuras felices: su matrimonio y dos libros que le han colocado en el primer plano del éxito en su país, en el que hay que volver muy atrás para recordar otro tan fulminante como éste. Hasta el punto de que estos dos pequeños ejemplares, Eric y Patachú, son los personajes más célebres en toda Francia, constituyendo sus nombres fiel sinónimo de la simpatía. Con esto citamos la primera y más relevante cualidad de Randal Lemoine. Un humorismo sin aristas, tierno, bondadoso y malicioso, suspicaz y activo, que mantiene la sonrisa a flor de labios de modo continuo y en ocasiones la carcajada franca y limpia, es el que define la obra de Randal Lemoine. Un humorismo de alta singladura literaria, que se desliza con una inocencia maliciosa a lo largo de un párrafo para abocar en una situación o en una consecuencia inesperada, en una descarga de risa. La gracia de esta novela radica tanto en las situaciones como en los personajes. El autor, novelista de cuerpo entero, ha sabido dotar de presencia cálida y cercanísima este fabuloso mundo de los dos pequeños ejemplares, cuya desbordada imaginación les lleva a las más divertidas aventuras.

Nunca podrá olvidar los nombres de Eric, Patachú, Francisco, Aline, Matilde (cuarenta kilos de perra boxer), Pipolet (trescientos gramos de ratita), Barns, el astuto, impasible y divertido mayordomo escocés; los Arene, excéntricos vecinos de los Chantour, y la Marcevault, la altiva y estirada abuela, continuamente escandalizada por las “faenas” de estos “Dos pequeños ejemplares”, que irán en su memoria asociados a la más pura y divertida alegría de vivir.
 
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Adelanto la publicación de esta entrada para desear un Feliz 2021 a los amigos visitantes del blog.


sábado, 19 de diciembre de 2020

Blanco en azul (Azorín)

 


Publicado por Espasa Calpe en agosto de 1944. Número 461 de la colección Austral.
112 páginas (ADE).

José Martínez Ruiz, Azorín, nació en Monóvar (Alicante) en 1873. Es una de las figuras principales de la llamada generación del 98, junto a Baroja, Valle-Inclán, Unamuno y Maeztu. Su invención es observadora y estilista, pues estriba tanto en una especial visión de las cosas como en una prosa matizada a lo clásico, pero sin perder su tono moderno: “Primores de lo vulgar” llamó Ortega a esta creación de Azorín que hace resaltar lo pequeño y lo inadvertido entre cristales de paisaje. Ardua ha sido la tarea de este gran escritor, pues ha rejuvenecido a los clásicos y se ha rejuvenecido con ellos él mismo. La Colección Austral ha publicado sus Lecturas españolas, Trasuntos de España, Españoles en París, Don Juan, El paisaje de España visto por los españoles, Visión de España, Tomás Rueda, El escritor, Capricho, Los dos Luises y otros ensayos, De Granada a Castelar, Las confesiones de un pequeño filósofo, María Fontán, Los clásicos redivivos, Los clásicos futuros, El político, Un pueblecito: Riofrío de Ávila, Rivas y Larra, Con Cervantes, Una hora de España, El caballero inactual, Pueblo, La cabeza de Castilla, Salvadora de Olbena, España, Andando y pensando, De un transeúnte y Blanco en Azul.

De este libro ha dicho el propio Azorín: “Tal vez éstas son las páginas que el autor —a lo largo de su carrera— ha escrito con más fervor, con más alacridad.” Los cuentos de Azorín salen de la nada, como las criaturas de Dios, y después se forman en la vida y tienen destinos preformados que, por más que no lo quieran, son los que los agobian o los matan. Azorín se encara con el destino. ¿Lo acepta? ¿No lo acepta? El caso es que apunta perfectamente la hora de su presentación y sus extrañas complicaciones. Azorín aumenta la tensión y el enredo de la vida —objeto supremo del arte— y compone en sus cuentos unas existencias que después de identificar muy bien como premisas humanas, se desmoronan como si lejos alguien hubiese dado al botón de las explosiones. Azorín sabe como nadie inquietar a lo irremovible y acrecentar lo cotidiano. Sus cuentos son inesperados y fortuitos, cayendo los dados en insólitas posturas de azar. Seres limpios, dignos y de gran hondura espiritual, se resisten al mal y prefieren desvanecerse a prevaricar, a perder su ingenuidad inefable.